No consigo entender esa ciega aferración a las cosas que tuvieron importancia en algún momento de nuestro pasado. Palabras, bromas, sueños, canciones, fotos, frases, sonrisas, abrazos, dibujos, poemas, flores, lugares, regalos, pájaros, costumbres o sentimientos…llenamos nuestros corazones de sentimientos caducados, la cabeza de pensamientos basados en la sospecha, en la necesidad de encontrar la verdad. Los cajones se llenan de letras de canciones, de poemas dedicados o de simples objetos que nos recuerden un momento especial, uno ya vivido que no podemos soltar por miedo a no volver a acordarnos de él, de lo que sentimos ni de como fuimos.Supongo que es por miedo, el miedo de que nos quiten lo que fuimos, que se olviden de nosotros. Es el temor de “perder” nuestro pasado, aunque nunca pasará, no es posible, porque todos los recuerdos se graban en nuestros corazones que a medida que pasa el tiempo se llenan de lágrimas derramadas, sentimientos, sonrisas pasadas y esperanza mezclada con ilusión.
Nunca podrán quitarnos los recuerdos, no harán que desaparezcan. Pueden quemar poemas, borrar canciones, tirar los regalos y cortar las fotos, pero jamás lo conseguirán, porque los recuerdos forman parte de nosotros…porque, de alguna manera, nosotros somos los recuerdos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario