Todo lo que pasa en nuestras vidas se queda grabado en nosotros, tanto lo bueno como lo malo. Lo cierto es que viendo esto se entiende por qué la gente acordándose de lo que le paso sonríe o pide disculpas por algo que hizo sin querer… o queriendo… pero a parte de esa gente, hay otros que tienen una especie de memoria selectiva, los que solo recuerdan lo que de verdad les interesa y es, más bien, todo lo que pasa en sus vidas y, también, derrotas o caídas de los demás; sin ellas no se sentirían bien porque, lo cierto, es que se suben la moral con las cantidades de cosas que no nos salen bien.
No piensan, simplemente actúan; hacen lo que más les apetece teniendo preparada ya alguna excusa para justificarse. Todo les parece bien, no se paran a recapacitar en las consecuencias, ni en el daño que pueden hacer, ¿para qué?, si al día siguiente pueden acercarte a ti como si nada hubiera pasado y soltarte de nuevo una frase al parecer de broma, pero tan cargada de su verdad sobre ti.

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