Puede que sea verdad y las cosas tienen que pasar por alguna razón que ahora nos es desconocida, puede que todo lo que ocurre tiene un fin, puede que me llevara a ver las cosas de otra forma, puede que me sirva para darme cuenta de la gente que de verdad se preocupa por mí, puede, puede… no consigo evitar pensar que ese “puede” no ocurra, que las cosas no se arreglarán o que, aun peor, que se agravaran. Es difícil ver la salida cuando todo esta oscuro, la luz de la esperanza se apaga y ahora ya no distingues ni tus propios pasos... temes caer, no tener la fuerza suficiente para levantarte y seguir buscando la salida... el miedo nos frena, nos hace dudar y repensar cada uno de nuestros pasos, intentamos averiguar si hemos tomado el camino adecuado…pero, a pesar de todo, aunque me lo parezca… prefiero pensar de no estoy sola y que pronto llegara alguien que me consiga iluminar el camino, ese camino que me llevara a la felicidad.
Páginas
Oscurecía. En una pequeña habitación en la buhardilla de la casa estaba ella. El tiempo adelantaba su marcha mientras ella, como siempre, miraba por la ventana. Cada noche la misma historia. Las cosas dejaban de importarle cuando se sentaba en aquel alféizar. Despedirse del día comenzó a convertirse en una costumbre y nadie le encontraba explicación excepto ella. Nadie sabía que, cuando los pasos de sus padres por los pasillos de la casa dejaban de sonar y el sonido de la puerta delataba su posición, ella se convertía en otra persona. Nadie sabía lo que pasaba cuando el reloj marcaba las doce.

No hay comentarios:
Publicar un comentario