Y cuando estés mal, cuando parezca que todo se derrumba y parece que ya nada puede ir bien, cuando pierdes toda la esperanza en el futuro y tan solo quieres dejar de respirar, resiste. Resiste. Tan solo espera un poco más. No dejes que la última gota de esperanza se evapore, consérvala bien. Estate seguro de que la situación cambiará. Todo cambia cuando menos te lo esperas, cuando pienses que el sol nunca más volverá a salir, cuando estés sin paraguas bajo la lluvia de sentimientos concentrados en lágrimas. Resiste. No pienses que ya nada cambiará. Aunque te parezca imposible sonreír, resiste, todo se podrá bien. Las mejores cosas vienen por sorpresa, y más cuando el mundo parece derrumbarse bajo tus pies. Resiste y verás que hay alguien que te coja antes de que te caigas. Vuelve a respirar, a respirar de nuevo. Tan solo resiste durante un par de instantes más.
Te prometo que pronto encontraras el sentido al sufrimiento. Dejarás de llorar hasta quedarte dormido, de despertar y pensar que absolutamente nada ha cambiado. Aprenderás a sonreír de nuevo, a llorar de felicidad. Comenzarás a sentir de nuevo. Se habrán acabado todas las pesadillas incluyendo las de la noche. Los recuerdos ya no te impedirán respirar y las heridas curtirán. El dolor cesará dejando de presionarte el pecho, entonces el corazón volverá a latir cómo nunca antes. Los sentimientos fluirán por las venas haciéndote sentir ligero. Para entonces comenzarás a entenderlo todo. Comprenderás el porqué de todo ese insoportable sufrimiento que te desgarraba por dentro cuando lo único que podías hacer es gritar en silencio, el porqué de todas las lágrimas derramadas sobre la almohada, todas esas veces en las que mentiste diciendo que estabas bien para no molestar. Entenderás porque te sentiste abandonado en un mundo lleno de personas, pero sobre todo, hallarás la razón de sentirte invisible.
Cuando el dolor hace doblegarte y caer, cuando caes y sigues en el suelo, cuando no puedes levantarte, cuando pierdes la esperanza… aparece alguien que te tiende una mano. Te sostiene cuando te levantas y espera mientras te acostumbres a estar de pie, a caminar. Lo comprendes más tarde, cuando vuelves a recuperar la esperanza, cuando tus heridas se curan y los recuerdos desparecen bajo un telón que te protege. Sonríes al darte cuenta que todo mejoró, que alguien te ayudó a volver a sentir, a sonreír, pero lo que es más importante, a amar. Entiendes que esa persona te vio cuando era invisible para el resto, cuando pensabas que no volverías a ser feliz, cuando la esperanza se estaba acabando y estabas sumido en la oscuridad.
Te enseñan a respirar, a sonreír, a mirar al sol sabiendo que no desaparecerá. El corazón vuelve a recuperar el latir olvidado de su corazón y te crecen alas de esperanza. Eres feliz. Vuelves a caminar, a soñar, a amar…Todo mejora tan solo queda esperar un poco y no perder la esperanza. Esperar y confiar. Esperar y imaginar que alguien vendrá para ayudarte pero, mientras tanto, resiste.
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