Después de romper algunos sueños hechos de ilusiones de cristal, aprendemos a fijarnos en los pequeños detalles. Comenzamos a juntar las piezas para volver a reconstruírlos. Es complicado y terminamos admitiéndo que es una tarea imposible ya que algunos trozos se perdiéron por la acción de viento o se quedaron atrapados al arañar nuestra piel. Entonces comenzamos a imaginar algo nuevo, un proyecto grandioso y difícil de llevar a cabo, de esta forma, nace una nueva ilusión bañada en la esperanza. Examinamos las piezas a medida que las vamos juntando. Las lágrimas han logrado limpiar los pequeños cristales que ahora brillan a la luz del sol y comenzamos a pegarlas con cada sonrisa que nace en nuetros labios. Poco a poco la estructura cobra una forma determinada y hemos de reforzarla con lecciones aprendidas del pasado. Tiempo después observamos nuestra creación más trabajada, dejamos que el resplandor de nuestros ojos se refleje en la púlida superficie de ese sueño mientras agradecemos el golpe que logro romper de forma definitiva esa ilusión inestable que nos ayudó a ver algo nuevo, algo que logra traernos la felicidad. Páginas
Oscurecía. En una pequeña habitación en la buhardilla de la casa estaba ella. El tiempo adelantaba su marcha mientras ella, como siempre, miraba por la ventana. Cada noche la misma historia. Las cosas dejaban de importarle cuando se sentaba en aquel alféizar. Despedirse del día comenzó a convertirse en una costumbre y nadie le encontraba explicación excepto ella. Nadie sabía que, cuando los pasos de sus padres por los pasillos de la casa dejaban de sonar y el sonido de la puerta delataba su posición, ella se convertía en otra persona. Nadie sabía lo que pasaba cuando el reloj marcaba las doce.
domingo, 11 de marzo de 2012
Consruír de cero
Después de romper algunos sueños hechos de ilusiones de cristal, aprendemos a fijarnos en los pequeños detalles. Comenzamos a juntar las piezas para volver a reconstruírlos. Es complicado y terminamos admitiéndo que es una tarea imposible ya que algunos trozos se perdiéron por la acción de viento o se quedaron atrapados al arañar nuestra piel. Entonces comenzamos a imaginar algo nuevo, un proyecto grandioso y difícil de llevar a cabo, de esta forma, nace una nueva ilusión bañada en la esperanza. Examinamos las piezas a medida que las vamos juntando. Las lágrimas han logrado limpiar los pequeños cristales que ahora brillan a la luz del sol y comenzamos a pegarlas con cada sonrisa que nace en nuetros labios. Poco a poco la estructura cobra una forma determinada y hemos de reforzarla con lecciones aprendidas del pasado. Tiempo después observamos nuestra creación más trabajada, dejamos que el resplandor de nuestros ojos se refleje en la púlida superficie de ese sueño mientras agradecemos el golpe que logro romper de forma definitiva esa ilusión inestable que nos ayudó a ver algo nuevo, algo que logra traernos la felicidad.
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