Oscurecía. En una pequeña habitación en la buhardilla de la casa estaba ella. El tiempo adelantaba su marcha mientras ella, como siempre, miraba por la ventana. Cada noche la misma historia. Las cosas dejaban de importarle cuando se sentaba en aquel alféizar. Despedirse del día comenzó a convertirse en una costumbre y nadie le encontraba explicación excepto ella. Nadie sabía que, cuando los pasos de sus padres por los pasillos de la casa dejaban de sonar y el sonido de la puerta delataba su posición, ella se convertía en otra persona. Nadie sabía lo que pasaba cuando el reloj marcaba las doce.

sábado, 24 de marzo de 2012

Esfuerzo prestado

Tus éxitos no siempre son celebrados por todos. Cuando eliges un camino que te llevará hacia tus sueños tienes que estar preparado a soportar las criticas de los demás y, al mismo tiempo, poder acumular la fuerza necesaria para superar las dificultades. Todo se vuelve más complicado cuando dejas que la opinión de las gente te hace echarte hacia atrás, dejar de caminar y derrumbarte. Como bien dicen algunos, al no poder lograr alcanzar sus sueños, deciden regalarte la excepcional capacidad para fracasar. Parece una competición donde luchas para sobrevivir al rechazo de los demás mientras resistes el empinado camino hacia lo que tan feliz te hace. Sabes lo que deseas y la ilusión de tenerlo te alimenta dándote fuerza para continuar.
Para conseguir lo que quieres a veces hay que dejar de lado a aquellas personas que viven con el firme deseo de hacerte caer, de imposibilitar tus pasos para que no puedas conseguir lo que tanto anhelas. Lo mejor de las caídas es que poco a poco se va formando una coraza que te protege indistintamente de todas las críticas, supongo que es el único punto positivo...
Algunos no son capaces de valorar el trabajo de los demás, se dirigen hacia sus metas sin pensar en el esfuerzo de los que los rodean. Solemos vivir en un mundo donde casi todos, dejándose llevar por uno u otro de los motivos egoístas, tratan de hacer realidad su sueño, olvidándose de los demás.
Nos despertamos cuando nos hacen comprender que nuestro esfuerzo es aprovechado por otros que, para ahorrarse tiempo y fuerza, deciden utilizar tu trabajo. Es como si te robaran un par de pasos, como si les llevaras hacia su meta. Y no puedes hacer nada, porque son más, porque tan solo esperas no perder demasiada fuerza para poder avanzar hacia lo que tanto ansias, esperando que la gente se de cuenta de su comportamiento y cambie.

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