Luchar por lo que quieres muchas veces implica caer. Nadie dijo que sería fácil hacer realidad tus sueños, pero supongo que, en parte, ahí es donde se encuentra la satisfacción. Cuando fracasas tu mundo se divide entre dos decisiones, la de rendirse y continuar en el suelo lamentándote por la caída que te impide avanzar o levantarte con la lección aprendida y seguir adelante.
He decidido avanzar, superar dificultades y lograr aquello que más quiero aunque, por momentos, se me haga imposible respirar. Daré todo lo que pueda de mi e intantaré seguir caminando incluso si tan solo sean unos meros centímetros los que avance. No harán rendirme porque tengo un objetivo claro y pienso que, pase lo que pase, conseguiré llegar a esa meta con la que tanto sueño.

No hay comentarios:
Publicar un comentario