Oscurecía. En una pequeña habitación en la buhardilla de la casa estaba ella. El tiempo adelantaba su marcha mientras ella, como siempre, miraba por la ventana. Cada noche la misma historia. Las cosas dejaban de importarle cuando se sentaba en aquel alféizar. Despedirse del día comenzó a convertirse en una costumbre y nadie le encontraba explicación excepto ella. Nadie sabía que, cuando los pasos de sus padres por los pasillos de la casa dejaban de sonar y el sonido de la puerta delataba su posición, ella se convertía en otra persona. Nadie sabía lo que pasaba cuando el reloj marcaba las doce.

lunes, 12 de marzo de 2012

División mundial, decisiones por tomar

Luchar por lo que quieres muchas veces implica caer. Nadie dijo que sería fácil hacer realidad tus sueños, pero supongo que, en parte, ahí es donde se encuentra la satisfacción. Cuando fracasas tu mundo se divide entre dos decisiones, la de rendirse y continuar en el suelo lamentándote por la caída que te impide avanzar o levantarte con la lección aprendida y seguir adelante.
He decidido avanzar, superar dificultades y lograr aquello que más quiero aunque, por momentos, se me haga imposible respirar. Daré todo lo que pueda de mi e intantaré seguir caminando incluso si tan solo sean unos meros centímetros los que avance. No harán rendirme porque tengo un objetivo claro y pienso que, pase lo que pase, conseguiré llegar a esa meta con la que tanto sueño.

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