Oscurecía. En una pequeña habitación en la buhardilla de la casa estaba ella. El tiempo adelantaba su marcha mientras ella, como siempre, miraba por la ventana. Cada noche la misma historia. Las cosas dejaban de importarle cuando se sentaba en aquel alféizar. Despedirse del día comenzó a convertirse en una costumbre y nadie le encontraba explicación excepto ella. Nadie sabía que, cuando los pasos de sus padres por los pasillos de la casa dejaban de sonar y el sonido de la puerta delataba su posición, ella se convertía en otra persona. Nadie sabía lo que pasaba cuando el reloj marcaba las doce.

jueves, 15 de marzo de 2012

Descripción fuera de alcance



¿Quieres que describa cómo me siento? Me parece imposible, agotaría todas mis reservas de aire aun sin poder pronunciar ni la mitad de las cosas que me hacen feliz. Podría ponerme a nombrar todo lo que me hace sonreír, pero creo que sería inútil, es demasiado largo.

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