Despertar de una pesadilla siempre es difícil, aún después de abrir los ojos y levantarnos seguimos viendo sombras de dolor por todas partes. Entonces llega alguien que nos hace creer que ese sueño ha acabado y que ahora todo va bien. Al principio no te lo crees, buscas alguna trampa bien escondida que en cualquier momento te transportará otra vez a esa isla de desesperación, pero no la hay y, poco a poco, te acostumbras otra vez a la idea de que todo vaya bien de nuevo.
Es un sentimiento distinto, no se puede comparar con nada de lo que sentiste antes. No, no es doloroso. Simplemente, en algún momento, te das cuenta de que tu realidad ha cambiado. Te cuesta darte cuenta de que las cosas van bien porque hace poco tan solo imaginártelo te parecía imposible. Los dolorosos momentos han pasado al olvido y ya no duele respirar. Durante los primeros días no te das cuenta, pero cuando te paras a pensarlo más detenidamente, lo ves más claro, y tus ojos se llenan de lágrimas. No lo entiendes, te sorprendes al sentir su paso por tus mejillas. Algo ha cambiado, no son las mismas lágrimas de antes. Estas, son de alivio.

Me alegra muchísimo que hayas vuelto a ser tú misma. Ya sabes que siempre he intentado animarte en digamos, momentos complicados y siempre me tendrás aquí para lo que sea.
ResponderEliminarTe mereces lo mejor y lo sabes.
Un beso Diana =)
Yo también me alegro :)
Eliminarsi, y te tengo que dar las gracias por estar ahí y escucharme cuando me hacía falta, muchas gracias de verdad :)
Ya verás como pronto tú también empiezas a ser feliz sin motivo alguno aparente y no te podrás creer xD